San Judas Tadeo es distinguido primordialmente por ser uno de los 12 apóstoles que siguieron a nuestro señor Jesucristo en su cometido de llevar el evangelio a todos los rincones del antiguo mundo. Oriundo de Galilea, hijo de Cleofás el cual era pariente de San José y de María de Cleofás de quien se dice era prima de la santísima Virgen María, es por ello que son nutridas las historias que giran en torno a su parentesco con Jesús de Nazaret.

Su Nombre Judas proviene del Hebreo y tiene por significado “Alabanzas sean dadas a Dios” mientras que Tadeo “valiente” también en llamado “Lebbeo”, en algunos textos bíblicos, todo con la finalidad de diferir su persona de la de Judas Iscariote, apóstol corrupto que traiciono a su maestro por algunas monedas de plata luego de la ultima cena que ofreció Jesús a sus discípulos más cercanos.

Está personificado e ilustrado de numerosos modos pero principalmente es definido con un baculo o bastón en la mano por los largos trayectos recorridos entretanto duro su labor, en otras ocasiones se le figura con un hacha ya que fue este elemento por el cual sufrió martirio, o simplemente con un medallón que lleva por significado según una antigua leyenda el trozo de tela con la estampa de jesus que llevo para realizar sanación en edessa, asimismo es caracterizado con un libro, rollo o pergamino en su mano en señal al texto sacrosanto del cual es autor. Igualmente en sus representaciones más notorias lleva una flama sobre su cabeza señal de recibir el bautismo en pentecostés y su aspecto contiene un estrecho parecido con Jesucristo el cual se menciona en varias oportunidades su parentesco sanguíneo.

Fue pariente del apóstol Santiago y de Jesús con los cuales intervino ampliamente la tarea evangelizadora a la que ofrendo su vida desde muy temprana edad. Cuando Jesús hizo el llamado para desplegar su palabra y su obra no titubeo en ningún instante abandono a su familia y a su quehacer de agricultor con el fin de seguirle en esa majestuosa faena que desempeñaron por la progresión espiritual de la humanidad.

San Judas Tadeo tenía la convicción de que las ideas de su maestro Jesús triunfarían por encima del autoridad del imperio romano y con ello conquistarían devastar a los enemigos, a través de las enseñanzas de su maestro así como también las vivencias de las que fue testigo en el trascurrir de su acompañamiento como discípulo entendió que su misión primordial era esparcir la palabra de Cristo por todos los confines de la tierra que le fueran permitidos.

Su devoción y éxtasis era tan grande que siempre se vio manifestada en su desenvolvimiento  frente a su maestro, aunque compartió lazos de sangre con él nunca expuso supremacía o hizo referencia a esta delante de sus hermanos apóstoles. A San Judas Tadeo se le señala por ser el autor de la epístola de san Judas, la cual no expresa de manera directa o indirecta un destinatario especifico este escrito insta a los creyentes de Cristo a batallar por la fe y además es una dura reprimenda a favor frente a los falsos imitadores de su maestro, al mismo tiempo que invita a los creyentes de la doctrina cristiana a conservar el espíritu puro en la fe.

Según la tradición cristiana y las lecturas sagradas su dominio de la labor fue bastante eficiente así como extensa su obra, su andar fue tortuoso y camino largas distancias por lo que en algunas ocasiones es representado con un bastón en señal a las largas distancias y a las difíciles sendas que transito, recorrió distintas regiones del medio oriente antiguo, tanto como su capacidad le permitía algunas de las regiones donde se tiene registro que estuvo están: Edesa, Babilonia (ciudad donde se le atribuye la conversión al rey Acab), Turquía, Mesopotamia y Persia. Donde transito llevando la palabra de Jesús y la doctrina del cristianismo, evangelizando, convirtiendo fieles, causando milagros, y atrayendo a multitud de seguidores, ya fuera por fe y creencia en su palabra asi como por curiosidad y ansias de conocer las buenas nuevas del Mesías.

 

 

Luego de instaurar autoridades eclesiásticas en cada rincón de los dominios que visitaba la cantidad de creyentes y seguidores aumentaba veloz y considerablemente, así que decide viajar al pueblo de Libia a encontrarse con su hermano San Simón con el cual llevo la palabra de Cristo a aquel lugar, a partir de ese encuentro con su hermano no se volvieron a separar y  este lo acompaño en gran parte de su misión evangelizadora.

Luego de un tiempo deciden regresar a tierras persas donde consiguieron el favor de un seguidor de su doctrina de nombre Semme sin imaginar que al día siguiente sufrirían una emboscada por parte de Zaroes y de Artexa dos autoridades paganas acompañados con un sequito de seguidores paganos también, en dicha emboscada fue exigido a Semme entre gritos y amenazas de incendiar la casa y liquidar a todos en su interior por la muchedumbre que San Judas Tadeo y San Simón fueran entregados a la multitud y en medio de la reyerta los apóstoles deciden entregarse para no poner en riesgo a sus discípulos anfitriones.

 

Chantajes que para San Judas Tadeo y San Simón no podían contrastarse con nada de lo que habían vivido con su maestro Jesús ni en su acción evangelizadora, la cual no estuvo exenta de personas que no estaban de acuerdo con su doctrina ni estuvo libre de peligros, detracciones, ofensas, ultrajes o vilipendios por parte de aquellos que los acusaba de herejes o traidores a las tradiciones antiguas.

Sin meditar mucho las consecuencias San Judas Tadeo y San Simón se entregaron a la muchedumbre iracunda para proteger a sus defensores, sin sospechar que el final sería más trágico de lo que suponían, la masa afectada por un insensato arrebato de ira y descontrol torturaron hasta lacerarlos, atormentaron y vilipendiaron los cuerpos mortales de San Judas Tadeo con sus cuerpos ya despedazado y sangrante, y exhalando su último aliento le señala a San Simón “hermano veo a nuestro maestro Jesucristo y nos está llamando a su encuentro”.

Mientras la gloria del martirio resplandecía sobre sus cabezas San Simón fue muerto cortando su cuerpo en dos, mientras que San Judas Tadeo fue decapitado con un hacha símbolo que lo acompaña, algunas escrituras sagradas del nuevo testamento así como textos canónicos señalan que murió aproximadamente en el año 70 de nuestra era, 37 años después de la crucifixión de nuestro señor Jesucristo, debido a que San Judas Tadeo Y San Simón murieron juntos la iglesia determino celebrar su festividad juntos cada 28 de octubre.

Cuando la noticia de su muerte llego a oídos del rey Acab de babilonia siendo este uno de los discípulos del cristianismo evangelizado por San Judas Tadeo, ordeno la invasión de Persia, luego de múltiples y sangrientos combates sus cuerpos en conjunto con otras reliquias sagradas  son recuperados por el ejercito del rey babilónico y llevados a esta ciudad donde son venerados, su sepulcro prontamente cobra popularidad debido a los múltiples milagros que se le atribuyen, luego de un tiempo y por conflictos sobre el territorio las reliquias de San Judas Tadeo son trasladadas a Roma ya en esta ciudad el emperador Carlomagno decide enviar parte de estas reliquias a Francia por lo cual una parte de las reliquias reposa en la Basílica de San Saturnino de Tolosa , mientras el resto reposa en la Basílica de San Pedro en Roma.

San Judas Tadeo es considerado por la fe como el santo de las causas perdidas y las causas imposibles, su festividad es celebrada el 28 de octubre de cada año conjuntamente con la festividad de San Simón quien lo acompaño en el martirio, según algunos teólogos expertos es el apóstol menos nombrado en las sagradas escrituras así como también su nombre siempre está acompañado de alguna identificación para evitar ser confundido con Judas Iscariote