Bendito sea tu nombre San Judas Tadeo, que con el hacha sufriste martirio y que ni en el momento de ese sufrimiento dudaste de tu fe en Cristo en este momento convoco tu facultad sanadora con la finalidad de que (diga el nombre de la persona por la cual ora) recobre su salud.

Santo justo y exaltado por su convicción, pongo mi confianza y fe en que tú con tu incuestionable autoridad concederás la paz del alma y la sanación del cuerpo y el reposo de sus pensamientos que con tu acción prodigiosa él/ella consiga tu asistencia celeste y ante nuestro padre omnipotente presentes su situación.

Ruego al Padre y a su hijo a través de ti San judas Tadeo, quites de su percepción los miedos, de mi espíritu la desesperanza de su camino la  duda y el desaliento. Cambia con tu poder transformador esos malos deseos en luz, gozo y dicha, otórgale la bendición y la restauración para que su salud sea sana y su vida dichosa y salva para que  vuelva a ser una  persona activa,  productiva y servicial a su comunidad aquella que fue antes de caer con inocencia en las garras de la enfermedad esa que afana su salud y desaparece la tranquilidad de su vida. Amén.

San Judas Tadeo, bienaventurado aquellos que son tus fieles seguidores, los que han conseguido ser favorecidos en tu nombre, tú que sin esperar gratificación abogas por aquellos que en momentos de vicisitud y desespero claman a ti por consuelo y aliento, santo admirable, maravilloso y excelso que con tu obra has dejado testimonio mortal de que eres grande y misericordioso, que tu alma está llena de bondad y sensibilidad hacia aquellos que se hacen llamar tus siervos. Con mi alma llena de gozo y satisfecha de tu amor realizo esta plegaria de sanación ofréceme ante Dios como testigo de tu amor, y permíteme dentro de mi más humilde posición observar su sanación.