Respetado San Judas Tadeo salvaguarda y atiende mi salud que en este momento está debilitada, cuida de mí y baja las cargas que poseo sobre mis hombros para que a través de tu gentileza eterna pueda obtener la sanación del omnipotente, no me abandones en callejón lóbrego y tenebroso, ni me dejes solo a merced de la muerte.

Que por tu mano vigorosa, poderosa y benevolente sobre mi cabeza sea vertida  la luminosidad celestial y eterna, esa que siendo apóstol obtuviste en la pentecostés de manos de tu maestro Jesús, y que por ella sea este trance de oscuridad apaciguado mi cuerpo sanado  y mi espíritu doblegado.

Bendito y eterno San Judas Tadeo con mi alma de rodillas y derrotada por la enfermedad de mi cuerpo me declaro en este día con mi mas pensamiento sincero sanada/o en tu nombre en tu más fiel siervo/a, que solicitando tu favor con el más puro respeto que tu santo nombre merece e implorando tu protección para que intercedas por mi ante el Dios de los cielos divino, buscando el socorro para la sanación de mi instrumento el cual es el medio para orar en tu favor. Retribuyo a ti la bendición con esta plegara en la que glorifico y alabo tu nombre atestiguando tu poder mirando al cielo para las causas urgentes e imposible aquel que has obtenido con razón y tesón  a través del tiempo y de los siglos. Amén.